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Mucho más que animales de servicio: el vínculo hombre-animal

17 de mayo de 2018

Las mascotas traen salud y felicidad. Sus dueños lo saben desde hace tiempo. Y ahora son los médicos quienes comienzan a recomendar la interacción con animales.

Durante más de 15 000 años, los seres humanos y los animales han vivido y trabajado juntos. Desde los lobos domesticados hasta los perros cuidadosamente criados y entrenados de la actualidad, estos animales han ofrecido asistencia, protección y alivio a las personas desde los albores de nuestras sociedades organizadas.

Si bien los perros son quizás el animal de apoyo más conocido y con más años de servicio (la primera referencia literaria a un perro guía de una persona ciega data del año 79 de nuestra era), hoy en día, la idea de una mascota como "mejor amigo del hombre" se extiende a otras especies. El papel que desempeñan también está cambiando, ya que ofrecen a las personas tanto ayuda práctica como terapéutica.

Con el aumento de la evidencia sobre los beneficios emocionales y sociales de las relaciones entre humanos y animales, están comenzando a valorarse cada vez más los beneficios que los animales pueden aportar al apoyo y el tratamiento de una amplia gama de afecciones.

“El beneficio terapéutico de los animales de compañía está atrayendo cada vez más el interés de los profesionales de la salud y las ciencias sociales”, comenta el Dr. Markus Edingloh, director de Asuntos Científicos Veterinarios de Bayer Animal Health. “Existen muchos ejemplos del potencial que tienen las relaciones entre personas y animales para cambiar vidas”.

Las personas que viven en hogares con perros tienen casi un 15% menos de probabilidades de morir a causa de una enfermedad cardiovascular

Mucho más que perros guía

Los perros guía para ciegos son la forma más común de animal de apoyo: la primera escuela de entrenamiento fue fundada en 1929 en Nashville, Tennessee. Hoy en día, se entrena a los perros de servicio para que lleven a cabo diversas tareas según las necesidades de la persona. No se trata solo del entrenamiento de perros que ayudan a personas ciegas o sordas, sino que se extiende al entrenamiento de perros de respuesta médica para diabéticos que reconocen el descenso en los niveles de glucosa y al de perros para epilépticos que pueden predecir y responder a ataques epilépticos inminentes.

No solo las personas con discapacidades o enfermedades pueden beneficiarse de tener animales cerca. Cada vez hay más investigaciones que corroboran el efecto positivo de las mascotas en la salud cardiovascular de sus dueños, incluida su contribución a la reducción de la presión arterial y el estrés. Un estudio descubrió que las personas que viven en hogares con perros tienen casi un 15 % menos de probabilidades de morir como resultado de una enfermedad cardiovascular.

Estas ventajas del tiempo compartido con animales están llevando a la introducción de animales de terapia (una vez más, generalmente perros) en los hospitales con el objetivo de mejorar el resultado de la recuperación, en particular de enfermedades infantiles graves.

Apoyo emocional

Cuando Robert Soliz fue dado de baja del ejército en 2005, después de servir en una fuerza de reacción rápida de artillería pesada en el sur de Bagdad, tuvo dificultades para adaptarse nuevamente a la vida de su hogar en California.

Tras notarse ansioso e incapaz de mostrar afecto a su familia, Soliz fue uno de los 300 000 veteranos de los conflictos en Afganistán e Irak a los que se les diagnosticó trastorno por estrés postraumático (TEPT) solo en los EE. UU.

Soliz es, además, uno de los muchos pacientes con trastorno por estrés postraumático que, gracias a los perros de terapia, está logrando mejorar su vida. Programas como K9s For Warriors y Paws for Purple Hearts ayudan a los soldados a relajarse, a comunicarse y a adaptarse de nuevo a la vida cotidiana.

Los animales de terapia y apoyo emocional no están entrenados para llevar a cabo tareas específicas, como los animales de servicio, sino que actúan como parte integral del proceso de tratamiento.

El efecto calmante de la interacción con los animales hace que el uso de mascotas de toda clase en el tratamiento de afecciones emocionales y mentales se esté volviendo cada vez más habitual. En estos tratamientos, se utilizan desde aves hasta delfines, pero se comenzó con los perros, siempre confiables.

Existen registros que atestiguan el empleo de animales en el tratamiento de problemas mentales ya en el siglo XVIII. Sigmund Freud fue uno de los primeros en explorar la terapia asistida por animales, al descubrir que la presencia tranquilizadora de Jofi, su perro chow chow, ayudaba a sus pacientes, especialmente a los niños, a abrirse.

Sin embargo, fue Boris Levinson, conocido como el padre de la terapia asistida por animales, el primero en comenzar a promover seriamente el uso de animales de terapia a otros profesionales de salud mental en los años 60 y 70.

No obstante, más allá de estos animales dedicados al servicio, existe evidencia que sugiere que pasar tiempo con animales puede ser beneficioso para cualquier persona a lo largo de la vida.

“Existen muchos ejemplos del potencial que tienen las relaciones entre personas y animales para cambiar vidas”.

– Dr. Markus Edingloh, director de Veterinary Scientific Affairs en Bayer Animal Health

Amigos peludos

Pregúntele a cualquiera que tenga una mascota y puede estar casi seguro de que darán fe de que sus animales a menudo son una parte importante de su vida social; la compañía es definitivamente otra de las formas en que los animales mejoran la vida de sus dueños.

Esto es particularmente notable en la vida de las personas mayores: en el Reino Unido, una encuesta reciente reveló que el 73 % de las personas mayores de 50 años se sienten solas. Las poblaciones cada vez más envejecidas en muchas partes del mundo implican una necesidad apremiante de abordar este tema, que se relaciona con problemas de salud, desde depresión hasta enfermedades coronarias.

Se ha descubierto que las mascotas tienen efectos mentales y físicos positivos en las personas mayores. La compañía de un animal puede tener efectos positivos en personas con demencia, específicamente en los síntomas conductuales y psicológicos de las afecciones. Estudios han detectado que también físicamente se observa una reducción del deterioro de la capacidad para llevar a cabo tareas diarias.

En el otro extremo del rango etario, las mascotas pueden desempeñar un papel importante en las primeras etapas de la vida. La infancia y la adolescencia son importantes años de desarrollo, que afectan la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. Tener mascotas en estas etapas de la vida puede ser beneficioso para el desarrollo emocional, cognitivo, conductual, educativo y social.

Al igual que sucede con el papel emocional que desempeñan las mascotas en las vidas de las personas, en términos estrictamente científicos, aún no existen investigaciones clínicas que avalen los hallazgos iniciales de los beneficios para la salud física del vínculo entre personas y animales. Sin embargo, estudios han demostrado que una mentalidad positiva y la felicidad definida en términos generales pueden tener efectos positivos sobre la salud física. Y, aunque los dueños de mascotas difieran sobre qué animal es la mejor mascota (la clásica discusión entre quienes prefieren a los perros y quienes prefieren a los gatos), todos sin duda reconocerán que sus mascotas los hacen felices.

La relación humana con los animales ha cambiado desde que comenzamos a vivir y trabajar juntos. Las mascotas, ya sean grandes o pequeñas, peludas o con escamas, son compañeras cercanas, fuentes de consuelo y motivación para salir y hacer ejercicio para millones de personas en todo el mundo. A medida que el cuerpo de la investigación aumenta, los beneficios físicos y emocionales de estas relaciones parecen ser progresivamente más que una simple cuestión de opinión.

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