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¿Te resfriaste? Entender al resfrío puede ser la clave para prevenirlo

17 de abril de 2019

Todos hemos tenido un resfrío, pero generalmente sabemos muy poco sobre qué es en realidad, por qué padecemos los síntomas y cuáles son los modos más eficaces para prevenirlo.

El resfrío, en realidad, no es una sola enfermedad. Un resfrío es una infección viral del tracto respiratorio superior —es decir, la boca, la nariz, los senos nasales y la garganta— y existen más de 200 cepas de virus diferentes que pueden causar la enfermedad.

Las cepas más comunes entre estas se denominan rinovirus, nombre que proviene del término griego que significa nariz, y son las responsables de hasta el 75% de los resfríos en adultos. Otras variedades incluyen a los coronavirus, los adenovirus y los virus Coxsackie. Cada una de ellas causa los síntomas de resfrío que todos conocemos muy bien: nariz congestionada o que gotea, dolor de garganta, dolor de cabeza, estornudos y tos.

¿Por qué?

Para comprender las causas del resfrío y el motivo por el que nos enfermamos, primero debemos comprender cómo se contraen los virus del resfrío y luego el modo en que el mecanismo de defensa del cuerpo responde a ellos.

Cómo se contrae un resfrío

Los virus del resfrío se transmiten de persona a persona a través de pequeñas gotas de líquido. Si alguien que está enfermo tose o estornuda, gotas microscópicas que contienen el virus se esparcen en el aire. Cuando estas se depositan sobre una superficie, como una mesa, un picaporte o incluso un teléfono celular, el virus puede sobrevivir durante varias horas.

Si se toca una de estas superficies, el virus puede pasar a las manos y llegar hasta la nariz o la boca. De modo similar, si alguien que está enfermo se toca la boca o la nariz y luego toca un objeto, es posible contagiarse el virus por tocar ese objeto.

Una vez que llega a la nariz o la boca, el virus se adhiere a la membrana celular y comienza a replicarse. A diferencia de las bacterias, que tienen una estructura celular, los virus son mucho más simples y solo pueden reproducirse dentro de células vivientes de otros organismos. A medida que se propagan de célula a célula en el tracto respiratorio superior, el cuerpo comienza a combatirlos.

Qué hace el cuerpo para combatir el resfrío

El motivo por el que uno se siente "enfermo" y padece los síntomas asociados al resfrío no tiene que ver con el virus directamente, sino que es el resultado de la respuesta inmune del cuerpo.

Cuando se detecta un virus, las células afectadas envían pequeños mensajeros químicos, llamados citosinas, que ponen en alerta al sistema inmune y lo hacen reaccionar. Los vasos sanguíneos de la nariz y la garganta se inflaman, lo que permite que fluya más sangre al área afectada, y se envían glóbulos blancos para combatir el virus. Al mismo tiempo, la producción de moco se exacerba.

Cuando no hay enfermedad, el moco también desempeña un papel fundamental en la lubricación y el filtrado del tracto respiratorio. Además de evitar que la membrana celular se seque, el moco atrapa sustancias no deseadas, como polvo y bacterias, evitando que ingresen al cuerpo. También contiene anticuerpos que pueden atacar a las bacterias o los virus que atrapa. Así, mediante el aumento del moco cuando uno se enferma, el cuerpo trabaja para atrapar tanto al virus como a los glóbulos blancos muertos que lo han estado combatiendo, para luego eliminarlos.

Sin embargo, estos mecanismos de defensa tienen un lado negativo: causan los síntomas que asociamos con el resfrío. Una mayor cantidad de moco y la inflamación de las membranas de la nariz hacen que esta se tape. De modo similar, puede acumularse una gran cantidad de moco espeso que tapa los senos nasales y causa congestión, dolor de cabeza e infecciones.

Cuando el moco pasa de la nariz a la garganta, lo que se conoce como goteo posnasal, puede hacer que aparezca dolor de garganta. A medida que baja a los pulmones, puede causar tos como mecanismo para despejar las vías aéreas. Tanto el dolor de garganta como la tos también pueden ser el resultado de la irritación o la inflamación de las membranas del tracto respiratorio en respuesta al virus.

¿Es posible evitar enfermarse?

En promedio, los adultos contraen entre dos y cuatro resfríos por año, mientras que los niños contraen entre seis y diez. Siendo algo tan común, uno podría preguntarse por qué no se ha desarrollado una cura. Se debe a que existen tantas cepas de virus del resfrío, y mutan con tanta frecuencia durante la reproducción, que resulta una tarea muy difícil encontrar una vacuna que sea eficaz universalmente.

De la gripe, en cambio, existen cuatro tipos principales de virus, por lo que las vacunas adaptadas que se desarrollan cada año pueden proporcionar una protección bastante elevada a quienes se vacunan. En el caso del resfrío tampoco pueden utilizarse los antibióticos comunes como tratamiento, ya que estos solo funcionan contra infecciones bacterianas, que pueden manifestarse luego de una enfermedad viral.

Así, si bien no podemos evitar totalmente contraer un resfrío, hay cosas que podemos hacer para disminuir el riesgo de contraerlo y reducir la gravedad de los síntomas cuando nos enfermamos:

1. Mantener altas las defensas

  • Mantener un sistema inmune sano puede reducir la incidencia, la gravedad y la duración del resfrío. Junto con un estilo de vida sano y activo, tomar determinados suplementos de vitaminas podría ayudar a prevenir y tratar los virus del resfrío.
  • La vitamina C y el zinc, en particular, se recomiendan a menudo para combatir la enfermedad. Pero esta recomendación no está exenta de controversias. Se han realizado muchísimas investigaciones sobre su eficacia, y los científicos aún difieren sobre los beneficios que realmente aportan (especialmente la vitamina C).
  • Sin embargo, metaestudios que combinan todos los resultados de otras investigaciones sugieren que, juntos, la vitamina C y el zinc podrían contribuir tangiblemente a la disminución de la gravedad de los síntomas y al acelere de la recuperación de quienes están resfriados. Y esto es especialmente importante para los grupos de riesgo, como los ancianos, los niños y las mujeres embarazadas.

2. Mantener las manos limpias y un estilo de vida sano

  • Sabemos que la mayoría de los resfríos se propagan a través del tacto, y las personas a menudo se tocan los ojos, la nariz y la boca sin siquiera darse cuenta, por lo que asegurarse de lavarse bien las manos es esencial.
  • Es incluso más eficaz de lo que se cree. Lavarse las manos ayuda a reducir enfermedades respiratorias, como los resfríos, en la población general en hasta un 21%. Un estudio realizado en el Reino Unido en 2015 halló que el uso de agua y jabón o gel para manos no solo reducía la cantidad de casos de resfríos y gripe, sino también la gravedad de los síntomas y la duración de la enfermedad en quienes la contraían.

3. Pensar rápido: las primeras 12 horas son clave

  • Si empezamos a sentir que nos estamos resfriando, cuanto más rápido actuemos, mejor. Asegurarse de poder respirar bien por la nariz reduciendo la acumulación de moco espeso puede disminuir el riesgo de infección y reducir la gravedad de cualquier síntoma que pudiera desarrollarse.
  • Las pastillas o sprays descongestivos pueden ayudar a descongestionar la nariz al contraer los vasos sanguíneos inflamados, mientras que la inhalación de vapor (ya sea en la ducha o sobre un recipiente de agua caliente) puede aflojar y ayudar a expulsar el moco. Hacer gárgaras con agua con sal también puede reducir la acumulación del exceso de moco en la garganta.
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