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Salud íntima femenina: la preocupante verdad de quedarse callada

23 de mayo de 2018

Hablar de las funciones corporales más íntimas puede ser incómodo, pero no buscar ayuda profesional puede tener consecuencias devastadoras.

Cuando una mujer tiene una molesta picazón entre las piernas o una secreción inusual, es posible que no se lo cuente a nadie.

Podría no hacer nada y esperar que se vaya sola. O podría adquirir un tratamiento que le ahorre la incomodidad de una consulta médica, preocupada porque tenga una enfermedad de transmisión sexual.

“Hay todavía mucha autoestigmatización en torno de las infecciones genitales comunes y de las infecciones de transmisión sexual”, dice el Dr. Phillip Hay, Médico Honorario especialista en Salud Sexual del St. George’s University Hospitals NHS Foundation Trust (Fundación del Servicio Nacional de Salud de los Hospitales Universitarios de St. George), Londres. “Esto se debe, supongo, a la actitud que las mujeres perciben de la sociedad mientras crecen”.

Muchas de las pacientes del Dr. Hay que tienen vaginosis bacteriana (VB), la causa más común de infecciones vaginales en mujeres en edad fértil, sienten profunda vergüenza. “La palabra que con frecuencia utilizan es ‘sucio’. Se sienten avergonzadas por el olor. Creo que hablan más de tener vaginitis. Con frecuencia, se usa como eufemismo para referirse a una secreción anormal."

“Y lo peor es que las mujeres evitan tener relaciones sexuales porque se sienten muy mal”, dice. “Cuando empecé a investigar sobre la VB tuvimos una médica de unos veinticinco años que vino a consultarnos con síntomas de VB. Nunca había iniciado una relación a raíz de este problema. Ella había hecho toda su carrera universitaria de medicina sin darse cuenta de que en realidad era algo bastante fácil de resolver”.

“Muchas mujeres sufrirán en silencio por pudor y vergüenza la presencia de síntomas muy íntimos. En general, se puede solucionar de forma relativamente fácil. Solo tienen que consultar para recibir diagnóstico, tratamiento y seguimiento”.

"Muchas mujeres sufrirán en silencio por pudor y vergüenza la presencia de síntomas muy íntimos. En general, se puede solucionar de forma relativamente fácil. Solo tienen que consultar para recibir diagnóstico, tratamiento y seguimiento".

– Dr. Phillip Hay, Médico Honorario especialista en Salud Sexual del St. George’s University Hospitals NHS Foundation Trust, Londres

Los riesgos de un autodiagnóstico erróneo

La preocupación por lo que piensan los demás podría significar mayor sufrimiento del necesario, lo que podría afectar la autoestima y las relaciones. Y la demora en el tratamiento (o un autodiagnóstico incorrecto) puede, en algunos casos, tener graves consecuencias para la salud.

Las mujeres con frecuencia confunden la VB con la candidiasis, por ejemplo. Sin embargo, son dos infecciones diferentes, y la VB (que, al igual que la candidiasis, también es común) puede tener serias consecuencias si no se trata.

Un estudio descubrió que la VB aumenta el riesgo de aborto espontáneo, labor de parto y parto prematuros, y complicaciones de posparto como la endometritis e infecciones en heridas. La investigación publicada en la revista médica British Medical Journal descubrió que la VB se asoció a un mayor riesgo de aborto espontáneo en el primer trimestre en mujeres a las que se les realiza fecundación in vitro (FIV), independientemente de otros factores de riesgo.

“Sabemos que las mujeres con vaginosis bacteriana, tricomoniasis (una enfermedad de transmisión sexual muy común) y posiblemente incluso candidiasis tienen altas tasas de nacimiento prematuro en el embarazo”, dice el Dr. Hay. “Además, las mujeres con vaginosis bacteriana presentan altas tasas de infecciones tras una cirugía ginecológica”.

Los investigadores también descubrieron que la VB aumenta el riesgo de que las mujeres se contagien de VIH y de otras infecciones de transmisión sexual, incluso la gonorrea. La gonorrea puede ocasionar enfermedad inflamatoria pélvica, provocando esterilidad.

Una de cada cinco mujeres asocia el cáncer ginecológico con la promiscuidad sexual

El estigma del cáncer ginecológico

A pesar de que muchas mujeres son, con frecuencia, más abiertas para hablar del cáncer de mama (ya sea del temor de encontrar una masa o sobre su propia experiencia con la enfermedad) pocas hablan del cáncer ginecológico, que incluye el cáncer de útero, ovarios, cuello de útero, vulva y de vagina.

La investigación realizada por el Eve Appeal, entidad benéfica de investigación de cáncer ginecológico del Reino Unido, descubrió que una de cada cinco mujeres asocia el cáncer ginecológico con promiscuidad sexual y el 34 % se sentiría más cómoda hablando de cuestiones de salud íntima femenina si el estigma en torno de la salud ginecológica y el sexo se redujesen.

“Este estigma impide que las mujeres busquen consejo médico que puede salvar vidas, donde un cuarto de las encuestadas dijo que posponen hablar con su médico sobre problemas de salud ginecológica porque no quieren exponer su historia sexual”, dice el informe.

Incluso, el cáncer de cuello de útero es el séptimo cáncer más común del mundo, según el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, el cual dice que en 2012 se diagnosticaron 528 000 nuevos casos. Ese año, según la OMS murieron 270 000 mujeres de cáncer de cuello de útero.

Comencemos la conversación

El Dr. Hay cree que hablar sobre la salud íntima femenina es clave para erradicar el estigma. “Creo que la gente cuanto más comprenda sobre su salud y sus cuerpos, mejor. Será más probable que consulten con la persona adecuada o consigan lo que necesitan en la farmacia”.

Paulo Giraldo, Catedrático de Ginecología de la Universidad Estatal de Campinas, Brasil, concuerda. “Si las mujeres hablaran sobre la salud íntima femenina les ayudaría a comprender la fisiología normal de los genitales”, dice. “Les ayudaría a saber qué es normal y qué no."

Esta comprensión podría llevarlas a buscar asesoramiento médico o incluso a mejorar la higiene íntima. Si ellas no hablan de su salud íntima femenina, siempre habrá una interpretación errónea de los síntomas”.

Vergüenza, pudor y estigma, es fácil comprender por qué tantas mujeres son reticentes a hablar de su salud íntima femenina. Sin embargo, las consecuencias de no hacerlo pueden ser profundas. Es hora de dejar de lado los juicios e iniciar la conversación.

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