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Ideas globales de implementación local: la clave para la salud pública

11 de marzo de 2019

Las enfermedades tropicales transmitidas por vectores afectan desproporcionadamente a los países más pobres. Para erradicarlas necesitamos un método holístico y colaborativo.

El 2 de noviembre de 1698, colonos escoceses desembarcaron en la costa de lo que hoy es Panamá, llevando aproximadamente un cuarto de la riqueza nacional. Su intención era fundar una colonia en el Nuevo Mundo. Sus planes no salieron bien. 

Los colonos fueron diezmados rápidamente por la malaria, una enfermedad endémica de la región transmitida por los mosquitos. El segundo grupo de colonos corrió la misma suerte. Al final, solo unos cien de los 2.500 colonos originales sobrevivieron y regresaron a Escocia. El país estaba en quiebra. El sueño del imperio había terminado y la nación recurrió a Inglaterra para obtener ayudas económicas. La corona inglesa aceptó, con la condición de una unión política. Y así, en 1707, los reinos de Escocia e Inglaterra se convirtieron en el Reino Unido. Un mosquito podrá ser pequeño, pero su influencia en la sociedad puede ser enorme. 

Si una enfermedad infecciosa puede cambiar el curso de la historia, ¿bastaría una persona para combatirla? ¿O se necesita un enfoque más colaborativo para hacerlo?

Infografía sobre los síntomas y los efectos del Dengue
Infografía sobre los síntomas y los efectos del Dengue

Una carga más allá de los límites

Las enfermedades tropicales desatendidas transmitidas por vectores, como la malaria, no solo existen en la genética de una persona o en su estilo de vida. Son enfermedades cuyas condiciones se encuentran en el terreno mismo en el que las personas viven y trabajan, en el clima y en la interacción de diferentes ecosistemas. 

Y no solo afectan a las personas a nivel individual. Estas enfermedades afectan a la sociedad a escala masiva: más de 3.000 millones de personas en todo el mundo están en riesgo de contraerlas. 

La malaria, por ejemplo, es una enfermedad predominantemente rural, y los mosquitos que la transmiten se desarrollan con los mismos tres elementos claves para la agricultura: calor, agua y personas. Esto significa que los 500 millones de pequeños agricultores, responsables de la producción de aproximadamente el 80% de los alimentos consumidos en los países en desarrollo, están especialmente en riesgo de infectarse. Y si esos agricultores no pueden cuidar sus campos, no pueden obtener un sustento, lo que afecta a sus familias, a la comunidad local y a la sociedad en conjunto. 

Desde 2012, más de 1.000 millones de personas en 130 países han recibido tratamiento para ETD

Los problemas de salud pública como estos son problemas globales que afectan a las personas a nivel local. No existe una solución universal: cada caso y cada ambiente son diferentes. Deben afrontarse en forma holística, colaborativa e independientemente de las fronteras, utilizando un paquete de soluciones disponibles a nivel global implementadas en forma local para adecuarse a cada situación específica.

Infografía sobre los síntomas y los efectos de la filariasis linfática
Infografía sobre los síntomas y los efectos de la filariasis linfática

¿Qué es la salud pública?

La Organización Mundial de la Salud define la "salud pública" como "el arte y la ciencia de prevenir enfermedades, prolongar la vida y promover la salud a través de esfuerzos organizados de la sociedad". En la práctica, esto se traduce en un enfoque triple para combatir las enfermedades infecciosas: prevenir las causas, proporcionar tratamientos y concientizar. 

  • Todo comienza con la vigilancia: monitorear y reportar los brotes de enfermedades y analizar los datos para revelar las causas subyacentes. Esto nos proporciona información sobre cómo controlar mejor los brotes y prevenir la transmisión continua. 

  • Detener la propagación de infecciones es crucial: no solo en humanos, sino también en animales, en el caso de enfermedades zoonóticas. Esto requiere la integración de varias disciplinas, desde médicos y veterinarios que administren las vacunas hasta la implementación de intervenciones de control vectorial, como la fumigación de interiores con efecto residual o los mosquiteros, la educación de aquellos en riesgo y el fomento de la adopción de protección personal, como el uso de repelente para insectos. 

  • Mejorar el acceso, tanto al diagnóstico como al tratamiento. Contar con pruebas sistemáticas para la detección temprana de enfermedades es crucial para asegurar que se proporcionen rápidamente los medicamentos adecuados para prevenir la transmisión de infecciones. 

  • Hacer partícipes a las comunidades locales: concientizar acerca de estas enfermedades y sus riesgos es crucial. Los programas educativos escolares y comunitarios ayudan a generar cambios de comportamiento que pueden reducir el riesgo de infecciones o los efectos de un brote. 

Infographic showing the symptoms and impact of Trachoma
Infographic showing the symptoms and impact of Trachoma

Hacia un futuro sin ETD

Las enfermedades tropicales desatendidas transmitidas por vectores afectan desproporcionadamente a los países más pobres del mundo. Muchas de las personas en mayor situación de riesgo generalmente cuentan con sistemas de saneamiento y de vigilancia sanitaria ineficientes y carecen de acceso a métodos de detección temprana de enfermedades. 

La superación de estos desafíos requiere un esfuerzo global coordinado. En 2012, un grupo de ONG, organizaciones de beneficencia y empresas, incluida Bayer, se reunieron para firmar la Declaración de Londres sobre las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Su intención es trabajar juntos para erradicar, eliminar o controlar determinadas enfermedades tropicales desatendidas para 2020. 

Desde su firma, más de 1.000 millones de personas en más de 130 países han recibido tratamiento para al menos una ETD. Más de un millón de distribuidores de medicamentos, cirujanos, enfermeras y autoridades sanitarias gubernamentales han sido capacitados con programas sobre ETD y USD 17.000 millones en medicamentos han sido donados por empresas de ciencias biológicas. 

Del mismo modo, en abril de 2018, miembros del sector agrícola firmaron una declaración llamada ZERO by 40. Se trata de un compromiso asumido por socios del sector para colaborar en la búsqueda, el desarrollo y el suministro de soluciones de control vectorial innovadoras con el objetivo de erradicar la malaria para 2040. 

El mundo ha logrado enormes avances en la reducción del efecto devastador de las enfermedades tropicales transmitidas por vectores, pero aún tenemos un largo camino por recorrer si queremos eliminarlas. Es un problema local que requiere una solución global. 

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