Pasar al contenido principal

Enfermedades tropicales desatendidas: la lucha contra los mosquitos

25 de marzo de 2019

El mosquito es el animal más letal del mundo debido a su capacidad para propagar rápidamente enfermedades mortales en todo el mundo. ¿Qué podemos hacer para detenerlos?

Background Image

En algún momento, hace 4.000 o 6.000 años, en África occidental, el mosquito Aedes aegypti se domesticó. Evolucionó de modo que pudo empezar a vivir en los hábitats de los humanos, reproducirse en el agua que ellos almacenaban y alimentarse de ellos.

A medida que se propagó por zonas tropicales y subtropicales del mundo, el Aedes aegypti se fue adaptando perfectamente a los ambientes urbanos, pasándose su vida, de entre una y dos semanas, zumbando de aquí para allá por las casas cerca de las cuales emergió como adulto.

Estos insectos son expertos en supervivencia. Las condiciones que necesitan para reproducirse son extremadamente modestas: a un Aedes aegypti le bastan latas desechadas, macetas e incluso neumáticos usados. De hecho, las larvas del Aedes aegypti pueden completar su desarrollo en una simple tapa de botella con agua de lluvia.

A diferencia de la mayoría de los mosquitos, que obtienen suficiente sangre en una sola picadura, la hembra del Aedes aegypti se alimenta de a sorbos cortos, picando varias veces, y le gusta particularmente la sangre humana. Después de cada toma de sangre, el Aedes aegypti pone grupos de hasta 100 huevos.

Esto lo convierte en un vehículo especialmente eficaz para la transmisión de enfermedades. No sorprende, entonces, que el Aedes aegypti sea más conocido como el mosquito de la fiebre amarilla. Aunque también podría llamarse mosquito del dengue, mosquito del chikunguña o mosquito del zika. Es un insecto diminuto con un impacto devastador sobre la vida humana.

"Estas hordas de insectos hematófagos son más peligrosas que cualquier ejército enemigo"

– Dr. Kurt Vandock, científico sénior en Environmental Science en Bayer

Femmes fatales

Cada año, más de 500.000 personas mueren a causa de picaduras de mosquitos. Se trata, por lejos, del animal más letal del mundo. A modo de comparación, los ataques de cocodrilos matan alrededor de 1.000 personas por año.

La gran mayoría de estas muertes derivan de enfermedades tropicales transmitidas por solo dos tipos de mosquitos: el Aedes aegypti y el Anopheles. Este último género de mosquito es el único portador de una de las enfermedades más letales de la historia de la humanidad: la malaria.

Si bien las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti generalmente no son tan letales como la malaria, en zonas desfavorecidas que no cuentan con acceso a atención médica adecuada, las epidemias pueden ser devastadoras.

Los primeros síntomas de dengue, chikunguña y fiebre amarilla son similares a los de una gripe grave: fiebre, dolor articular, vómitos y fatiga. Sin embargo, en los grupos de mayor riesgo, (bebés, niños pequeños y ancianos), estas enfermedades pueden desarrollar síntomas más graves rápidamente e incluso causar la muerte. Un brote de fiebre amarilla en Angola en 2016 infectó a más de 3.625 personas y causó la muerte de 357.

Cálculo según OMS, 2018

El dengue es la enfermedad transmitida por mosquitos que más rápido crecimiento tiene en el mundo. La OMS calcula que hay cerca de 390 millones de casos de dengue cada año, y se está extendiendo. Antes de 1970, solo nueve países habían padecido epidemias graves de dengue; ahora, la enfermedad afecta a más de 100 países con más de 3.900 millones de personas en riesgo a nivel mundial.

El rápido crecimiento de la población humana combinado con la urbanización, el aumento del turismo y el cambio climático hacen que sea más fácil para los mosquitos colonizar nuevas regiones, multiplicarse rápidamente y propagar enfermedades. La pandemia de zika es un claro ejemplo de esto.

El contraataque

"Estas hordas de insectos hematófagos son más peligrosas que cualquier ejército enemigo", comenta el Dr. Kurt Vandock, científico sénior en Environmental Science en Bayer. "En la última década, ha habido una explosión de la población y la distribución geográfica del Aedes aegypti a nivel mundial. Si se quiere erradicar el dengue, el chikunguña o el zika, es necesario combatir los mosquitos".

La estrategia de salud pública de combatir la mayoría de las enfermedades tropicales involucra una combinación de esfuerzos con medicamentos y de control vectorial. Si bien algunas infecciones pueden controlarse o incluso eliminarse con métodos como la administración masiva de medicamentos (MDA) seguros y eficaces, esto no siempre es posible. Para la mayoría de los arbovirus (virus transmitidos por insectos), la táctica más eficaz es la prevención: reducir la transmisión combatiendo al portador.

Para los mosquitos, existen diferentes formas de control vectorial, por ejemplo los mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración (LLIN por sus siglas en inglés), fumigación de interiores con efecto residual (IRS por sus siglas en inglés) y larvicidas que atacan los lugares de reproducción de los mosquitos. Cuando se utilizan de modo adecuado, los LLIN reducen el riesgo de infección de malaria en hasta un 50%. La OMS calcula que el 54% de la población en países en riesgo de transmisión de malaria en el África subsahariana durmió debajo de un LLIN en 2016, comparado con el 5% en 2005. Los programas de IRS, mientras tanto, pueden proteger a comunidades enteras si se fumiga al menos el 80% de las casas en una zona tratada.

Sin embargo, ha surgido un nuevo desafío: los mosquitos están demostrando resistencia a los insecticidas existentes. Desde 2010, 60 de los 73 países endémicos de malaria que monitorean la resistencia a los insecticidas, han informado resistencia a los mosquitos en al menos una clase de insecticida utilizado en mosquiteros y en las fumigaciones de interiores.

En respuesta a esto, los científicos continúan desarrollando nuevos insecticidas y mejores mosquiteros que duren más tiempo. Pero es una batalla constante. Por eso organizaciones de salud y de desarrollo mundiales se han asociado con las 13 empresas farmacéuticas líderes del mundo y se han comprometido a controlar, eliminar o erradicar 10 enfermedades tropicales para 2020. Con esto esperan mejorar las vidas de más de mil millones de personas y quizás acabar por fin con uno de nuestros más antiguos enemigos.

Te recomendamos

Ideas globales de implementación local: la clave para la salud pública

 

¡Súmense a la conversación! #ViveMejor
Hablemos sobre los desafíos de hoy y las soluciones de mañana.

 

Volver arriba