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¿El fin de la malaria podría tener lugar en nuestra época?

18 de marzo de 2019

Desde el cambio de siglo, el mundo ha logrado grandes avances en la prevención de la malaria, pero ¿cuán cerca estamos de erradicarla por completo?

Es una enfermedad tan antigua como la humanidad misma. Una enfermedad cuyos efectos han marcado la historia humana y que sigue dejando cicatrices generación tras generación. La malaria sigue siendo la enfermedad más mortal que el hombre haya conocido: padecida por cientos de millones de personas y responsable de cientos de miles de muertes año tras año.

Nuestra batalla para erradicarla ha sido larga y difícil. Desde que Ronald Ross descubrió en 1897 que los parásitos de la malaria podían ser transmitidos por los mosquitos Anopheles, hemos estado dándole batalla tanto a la enfermedad como a su portador. Casi la mitad de la población mundial actualmente vive en zonas en riesgo de transmisión de la malaria.

El siglo pasado ha sido testigo del desarrollo exitoso de una serie de medicamentos e intervenciones de control vectorial que pueden prevenir y tratar la infección de malaria de modo eficaz. Pero aún hay mucho por hacer: sigue siendo muy difícil llegar a las poblaciones en riesgo en regiones remotas, y la resistencia a los medicamentos antimaláricos y a los insecticidas va en aumento.

Es un desafío que requiere un enorme esfuerzo global, pero ¿cuán cerca estamos de derrotar a nuestro más viejo enemigo?

Cálculo basado en CDC, 2016

Una historia de éxito del siglo 21

Desde el año 2000, ha habido un progreso sin precedentes en la lucha contra la malaria: las muertes se han reducido en un 60%, lo que ha salvado aproximadamente 7 millones de vidas. Solo entre 2010 y 2015, los casos de malaria disminuyeron en un 21% y las tasas de mortalidad en un 29%.

En el siglo 21 la Organización Mundial de la Salud ha otorgado la Certificación de Eliminación de la Malaria a siete países, mientras que otros 12 han obtenido el estado de cero casos de malaria y más de 40 presentan menos de 10.000 casos.

Infografía de algunos de los éxitos en la lucha contra la malaria

Casi el 80% de los casos de malaria evitados en este mismo período se debieron a las intervenciones de control vectorial, como mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración (LLIN por sus siglas en inglés) y la fumigación de interiores con efecto residual (IRS por sus siglas en inglés) de las casas, que ayudan a prevenir la transmisión. Por ejemplo, desde el año 2000, se han distribuido más de 1.000 millones de mosquiteros tratados con insecticidas en África subsahariana.

Problemas que obstaculizan el progreso

A pesar de estos logros, la malaria sigue siendo un problema muy extendido. Cada dos minutos, un niño muere a causa de la malaria. En 2016, se registraron más de 216 millones de casos de malaria en 91 países que se cobraron 445.000 vidas. El flagelo de esta enfermedad castiga en forma desproporcionada a África subsahariana, donde se encuentran el 90% de los casos y el 91% de las muertes por esta enfermedad.

Los países que más sufren tienden a ser los más pobres, faltos de infraestructura y fondos para contar con sistemas de vigilancia sanitaria eficaces, lo que hace imposible determinar la distribución de la enfermedad y las tendencias y responder rápidamente a los brotes.

Infografía sobre la gravedad de los efectos de la malaria

Esto se ve agravado aún más por el hecho de que, si bien la financiación mundial contra la malaria aumentó en casi un 1.000% desde el año 2000, ahora se ha estancado. La OMS estima que la financiación anual debería aumentar a USD 6.500 millones para 2020 para lograr su objetivo de reducir los casos de malaria y las muertes en un 40% entre 2015 y 2020. Los USD 2.700 millones destinados a la malaria en 2016 representan menos de la mitad (41%) de esa cifra.

Existe también un problema creciente de resistencia, tanto en términos de resistencia emergente del parásito a los medicamentos antimaláricos como de resistencia de los mosquitos a los insecticidas. En 2014, 60 países reportaron resistencia a los mosquitos en al menos uno de los insecticidas utilizados en mosquiteros y en fumigación de interiores con efecto residual. Además, existen tipos de transmisión que no pueden evitarse mediante los mosquiteros tratados con insecticidas de larga duración ni la fumigación de interiores con efecto residual y que necesitarán nuevos tipos de intervenciones de control vectorial.

La nueva generación de herramientas y tácticas

Entonces ¿cómo superamos estos obstáculos? La buena noticia es que las innovaciones están dando resultados, tanto en la prevención como en la detección y el tratamiento.

En abril de 2018, las empresas líderes mundiales en protección de cultivos unieron fuerzas con la Fundación Bill y Melinda Gates y el Consorcio de Control Innovador de Vectores (IVCC, por sus siglas en inglés) para crear la iniciativa Zero by 40. Un compromiso conjunto para investigar, desarrollar y suministrar la nueva generación de productos de control vectorial para salvar vidas y ayudar a erradicar la malaria para 2040.

Mediante la combinación de este tipo de productos con un mayor acceso a pruebas de diagnóstico rápido (PDR) que pueden distinguir rápidamente entre las fiebres que son causadas por la malaria y aquellas que no, mejores datos de vigilancia de los países con mayor riesgo y el uso de fármacos antimaláricos eficaces, tenemos la oportunidad de marcar una diferencia a largo plazo en la reducción de los efectos de la malaria. Y esto nos da incluso la esperanza de poder erradicarla definitivamente.

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